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El movimiento estudiantil siempre ha representado los intereses de partidos políticos: la historia de la UNEN

La Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, UNEN, en 1980, fue creada para ser el brazo político del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, en las universidades estatales, sustituyendo al combativo movimiento estudiantil, Centro Universitario de la Universidad Nacional, CUUN, que fue presidido en los años setenta por líderes del Frente Estudiantil Revolucionario, FER, creado en 1961 y perteneciente al FSLN.

El CUUN fue una organización estudiantil que no siempre fue dominada por el sandinismo. Tuvo entre sus representantes por años a demócratas y social cristianos. En este periodo en que este grupo ganó tres elecciones consecutivas, de 1964 a 1968, Carlos Fonseca, fundador del FSLN, escribió a sus aliados del FER sobre sus deficiencias para tomar el poder del CUUN: “hay que superar el abandono de las demandas estudiantiles, fraternizar con el movimiento popular, utilizar adecuadamente los medios académicos, combatir la penetración capitalista, enfrentar los planes que desvían  las inquietudes estudiantiles, alzar sin vacilaciones un programa revolucionario que proclame sin rodeos los ideales de los grandes revolucionarios, el enfrentamiento a la conciliación que impulsan los social cristianos, la exigencia de sacrificios, la superación de la indisciplina y falta de persistencia, y la complacencia con las fallas”. Cualquier parecido con el actuar de la UNEN de hoy, pareciera pura coincidencia.

Posterior a este periodo, el FER, ganó las elecciones del CUUN y tuvo entre sus cuadros a notables estudiantes que lucharon contra la dictadura somocista y según algunos historiadores, eran líderes que debían tener autoridad moral frente a sus bases, eran excelencia académica y respondían a las luchas por el 6% del presupuesto a las universidades estatales que Somoza nunca cumplió y luchaban al lado del pueblo por sus demandas más sentidas.

De ese movimiento estudiantil beligerante, el FER, que incluso nutrió y fue el único que logró crear el movimiento estudiantil CEUCA de la UCA, quedó nada cuando el FSLN como partido “vanguardia” de la revolución lo cooptó y creó la UNEN para representar sus intereses hegemónicos en las universidades estatales, durante la revolución, después en la oposición, hasta nuestros días con el ascenso al poder de Daniel Ortega, desde hace once año.

Luego del triunfo de la Revolución Popular Sandinista de 1979, el FSLN, conformó alianzas organizativas con todos los sectores: mujeres, obreros, campesinos, estudiantes, entre otros; pero el estudiantado universitario siempre estuvo como el principal soporte político del sandinismo, de ahí que la UNEN, además de “luchar por los intereses de los estudiantes más pobres”, también era la organización que defendía los intereses del partido en las universidades.

Me recuerdo, en 1982, cuando en mi recinto universitario Ricardo Morales Avilés, se dio la sustitución del CUUN a UNEN, la hicieron militantes de la Juventud Sandinista que en los años 80 era dirigida por jóvenes de clase media alta, lo que fue nombrado por los entonces miembros del CUUN como una “lucha de clases por el poder político del estudiantado”. Se hicieron del poder y de CUUN pasó a ser UNEN. En los años 80, ser de la juventud sandinista también era ser UNEN. El único CUUN que quedó con ese nombre fue el de la UNAN León, en el resto del país, fue la UNEN.

Los líderes impuestos de la UNEN en los años de la revolución, tenían como tarea, además de revisar la agenda partidaria con profesores y personal administrativo de las universidades, enviar a los estudiantes a las tareas “que encomendaba la revolución” como los cortes de café, de algodón, a engrosar las filas de los batallones de reserva y cuando se aprobó la Ley del Servicio Militar, a identificar posibles candidatos para prestar su servicio.

Las reivindicaciones estudiantes representadas por el icónico 6% por ciento no fue necesario plantearlo porque durante la revolución la educación superior fue totalmente gratuita. Las luchas de los estudiantes se hicieron las luchas de los intereses del partido en el poder.

En 1984, estudiantes del partido Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista, se presentaron a las elecciones estudiantiles en el recinto Ricardo Morales Avilés, con su único contrincante: la plancha de la UNEN y ganaron las elecciones estudiantiles. No se hizo esperar el conteo, cuando militantes de la JS que eran los mismos de la UNEN, quemaron las cajas de cartón donde el estudiantado, harto de los mismos dirigentes por los que no había votado, depositó su voto y no porque fueran izquierdistas, sino para balancear el poder hegemónico del sandinismo.

Después de la derrota electoral del FSLN, en 1990, la UNEN tuvo tiempo para retomar su agenda perdida por el 6% y por la autonomía universitaria; y se lanzó junto con el apoyo del estudiantado a luchar por estas reivindicaciones que se negaba a cumplir el nuevo gobierno “democrático” de doña Violeta Chamorro (1990-1996). Las luchas en la calle fueron intestinas y hubo estudiantes golpeados por la Policía de entonces.

Nuevamente el conflicto se revivió cuando Arnoldo Alemán tomó el poder y se negó nuevamente a cumplir con la demanda del 6% y aunque hubo represión, heridos y dos muertos en este periodo, a finales de 1999, la dirigencia de UNEN, fue parte de la negociación del pacto entre Alemán y Ortega, cuando se dividieron los poderes del Estado. Alemán exigió a Ortega cesaran los paros por la demanda estudiantil y fue negociado un porcentaje más bajo.

Asimismo, cuando tomó el poder Enrique Bolaños (2001-2006) y se negaba a dar el 6%, nuevamente el estudiantado se alzó en su histórica lucha y tuvo en esos años, un aparente movimiento, en algunas universidades como la UNA, de planchas que se atrevieron a desafiar la hegemonía de la UNEN, sin lograr ningún triunfo.

Si bien los líderes de la UNEN de otros tiempos fueron cuadros con instrucción política porque eran miembros del FSLN, con el paso del tiempo y el distanciamiento de la nueva cúpula familiar que impulsó la familia Ortega-Murillo de las estructuras de ese partido, la UNEN se fue convirtiendo en un apéndice sometido a los intereses y necesidades de controlar el movimiento estudiantil en las universidades.

Once años después de iniciado ese control, les salió el tiro por la culata, con el naciente movimiento estudiantil, fortalecido dolorosamente después del 19 de abril día de la terrible masacre de estudiantes que inició en las estatales universidades UNA, UNI y UNAN León, cuando se negaron a atacar al movimiento de autoconvocados de la UCA, que había sido reprimido de previo por pandillas de la JS que protestaban pacíficamente en contra de las leoninas políticas para los asegurados.

El estudiantado de las universidades estatales retó y sigue retando con su lucha por la democracia del país, a la otrora burócrata y corrupta UNEN. Nuevos vientos soplan para el estudiantado y su tan buscada autonomía universitaria.

Queda mucho por hacer y mucho por cambiar. Esperemos que el final de una etapa en que una organización estudiantil pertenezca a un partido político y se deba a los intereses de la nación.

 

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Fotografía por Carsten ten Brink

Estudiantes caídos: José Rubí, Mauricio Martínez, Erick Ramírez y Sergio Saldaña, que fueron brutalmente asesinados por el brazo armado del tirano Somoza.