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Pandillas de Chinandega: De villanos rojinegros a héroes azul y blanco

“Marcos”, es un joven dirigente que fue testigo de cómo algunas pandillas, luego de ser usadas por el gobierno de Daniel Ortega para reprimir a los autoconvocados, se revelaron al régimen y se unieron a la “insurrección de abril” en Chinandega, su ciudad natal. Esta fue una de las tantas sorpresas de la lucha que encabezaron los estudiantes universitarios, y que libran los nicaragüenses desde hace cinco meses por las libertades públicas, luego de 11 años de autoritarismo sandinista.

Chinandega, ciudad limítrofe con Honduras en el occidente, fue uno de los escenarios más batalladores en la lucha contra el gobierno durante los tres primeros meses del levantamiento popular y uno de los municipios que registra el uso de pandillas por el partido en el poder para ayudar a las fuerzas públicas en la represión al inicio de las protestas.

El líder estudiantil, analiza en la presente entrevista para Gatonegro su asombro y enseñanzas de la lucha con la inserción de pandilleros en las trincheras de protesta antigubernamentales, luego de ser parte de quienes les combatían.

“Marcos”, ¿Cómo se dio el cambio de las pandillas al bando de ustedes, luego de ser parte de los grupos que acompañaban a la Policía Nacional para reprimirles?

Cuando comenzaron las primeras expresiones de levantamiento en contra del gobierno, la alcaldía de Chinandega contrató a los chavalos de los barrios marginados, a los que ellos llamaban vagos, para reprimirnos, les pagaban, les daban drogas y armas.

Pero, contra todo pronóstico, de pronto, nos asustamos cuando vimos a nuestro lado haciendo trincheras a los chicos que antes nos habían atacado.  En un momento, comenzamos a hacer las primeras trincheras y al ver que no podíamos mantener un tranque (barricada) para defendernos de los ataques de la policía, observamos cómo se iba sumando más y más gente y eran estos chavalos, los que primeros estaban con ellos; ahora nos decían: estamos con ustedes, nadie los va a tocar.

¿Se sentían cómodos con sus anteriores verdugos?

Uno se siente más seguro con un chavalo tatuado, sin camisa, en short, con chinelas. Estos chicos de los barrios más pobres, de los barrios más alejados del centro de Chinandega, en su momento le dijeron a la alcaldía y al partido sandinista que no ya no querían seguir apoyándoles, ni que les pagaran.

Fueron ellos, los que estaban al frente poniendo el pecho por nosotros. Esta experiencia es algo que jamás se había visto en Nicaragua, el chavalo que bien te pudo haber robado en la calle, que tal vez te pudo haber asaltado, el que estaba en una esquina tomando licor, pidiendo para beber, lo veías ahí como compañero, como alguien más en la lucha. El sentimiento de que vamos a liberar a Nicaragua, ya no era una lucha solamente de los estudiantes, sino, de todos”

¿Por qué cree que los pandilleros de Chinandega se cambiaron de bando?

Desde antes del levantamiento popular, tanto la policía como la alcaldía les tenía bajo control, además del dinero y drogas que les proporcionaban para estar de su lado.

Según nos comentaron, llegó el momento en que no les gustó ver cómo nos estaban disparando, cómo nos estaban matando, porque nosotros no teníamos armas, entonces decidieron que ellos no dispararían a gente desarmada y dijeron no vamos a matar al pueblo.

No puedo negar que hubo un momento que sentí temor, pero, cuando estábamos en los lugares de concentración para las marchas, llegaban y nos decían: pueden contar con nosotros, qué tenemos que hacer. Me decían, vos únicamente nos decís a qué hora, en qué lugar querés a los chavalos y ahí estaban. Les avisé y al momento estaban 30 chavalos, todos ordenados, con su líder al frente y con sus mochilas cargadas con morteros, solo esperando a que el líder de ellos les dijera saquen las cosas por si acaso pasa algo.

¿Ellos llegaban con todo?

Nosotros con escasos recursos hacíamos las marchas y a veces nos preocupábamos, ya no solo por comprar banderas o por comprar agua, o pagar el sonido, sino de que teníamos que preocuparnos por defender a la población, defendernos a nosotros y defender a la gente que estaba luchando con nosotros; pero, ellos llegaban con todo, de momento cuando mirábamos comienzan a sacar sus morteros, sus bombas, las tiradoras de hule con las chibolas. Uno se queda admirado por el grado de organización que tienen. Nadie estaba preparado para ver a estos chavalos del lado de nosotros, fue una gran lección desmitificar a estos jóvenes marginados y utilizados por el gobierno.

¿Crees que estos jóvenes tomaron conciencia, al luchar al lado de ustedes porque la Policía los ha maltratado?

Más allá de eso, creo que fue por el hecho de que tienen familiares que se ven afectados por las políticas de este gobierno. Uno de ellos me decía, yo vengo aquí por mi abuelito, cómo es posible que le quiten el 5% para recibir asistencia médica, cuando en aquel tiempo querían hacer la reforma del INSS; otros decían que por el hecho de que estén persiguiendo a sus hermanos, que tenían algún familiar dentro del movimiento o que iban a las marchas.

Pasó también que dentro de las familias unos que son orteguistas y otros azul y blanco, entonces como que ellos dijeron: esto no puede estar pasando. Cuando uno tiene un familiar que está en la lucha, que sentís que tu familiar está amenazado, o es como el caso de una madre que no va a dejar que le toquen a su hijo por muy orteguista que sea, prefiere dejar un partido antes que dejar a su hijo; así pasó a muchos de estos chavalos que son parte de pandillas.

Pienso que lo que estamos viviendo en Nicaragua va más allá, pues nunca hemos visto a tantos sectores de la sociedad unidos a un solo bloque, jamás había visto por ejemplo a los campesinos con los empresarios; o la iglesia católica con los movimientos de mujeres. En las marchas, en los bloqueos se juntan los polos opuestos. Muchos de estos chavalos de abajo, se juntaban con los de alta sociedad en las calles. Esto no se había visto en las luchas anteriores, creo que esto ha sido un cambio totalmente radical.

¿Cómo sería la Nicaragua que ustedes quieren para resolver el tema de los sectores excluidos y marginados por el gobierno?

Se necesita ir más allá, porque estos chavalos tal vez no han pasados por los procesos que según la policía ha hecho como las ligas deportivas, esos son procesos relámpagos que creen que resuelven todos los problema de la exclusión. Hay que hacer procesos integrales que van desde la familia por el tema de la pobreza que obliga a los padres a migrar y eso desune a la familia; los problemas de drogas dentro de las mismas familias, abandono familiar, son un montón de cosas.

El gobierno se centra más en usarlos e invierte más en hacer propaganda política, en decir que estamos bien, que estamos viviendo en paz. El asistencialismo no resuelve el problema de fondo, o no te enseñan por ejemplo a capacitarte en algún trabajo o conseguir un empleo que mejore las condiciones para que vos podas vivir mejor.

Estos chavalos desde pequeños los ves en las calles pidiendo, asaltando, ya desde chiquitos vienen con la mentalidad que no pueden hacer más que eso, porque es en el círculo en el que crecen y el gobierno realmente no se preocupa por establecer políticas públicas que cambien la situación de estas familias. Nicaragua sigue siendo el país de la región que menos destina recursos económicos del presupuesto de la república para educación.

Aspiramos a que la nueva Nicaragua que deseamos construir con paz y democracia, incluya un plan de justicia social para los sectores más desprotegidos por el sistema.