LAS COMPARACIONES ODIOSAS


Por: Carlos Quinto


Las expresiones «Igual que en el Somocismo» «Como  en el Somocismo» se han convertido en los clichés clásicos de muchos simplistas quienes, sin molestarse en analizar dos situaciones no análogas, dificultan la discusión y la comprensión del drama nacional. Son sofismas sin valor.

La Rumania de Ceaucescu tenía tan poco en común con la Uganda de Idi Amin, –siendo ambas dictaduras–, como el Somocismo lo tiene con el Sandinismo aparte de la coincidencia geográfica. 

Con el elemento común de la conservación del poder a cualquier precio, ambos sistemas dictatoriales tuvieron periodos diferentes con distintos matices de apertura y de represión. 

Del Somocismo dictatorial crudo y primario de Tacho I, –ya infinitamente menos brutal que el de sus contemporáneos Trujillo y Pérez Jiménez–, se pasó al Somocismo progresista de Luis y luego al ensayo de Somocismo tecnócrata de los Minifaldas de Tacho II –(el gabinete de gobierno de 1967, fue por mucha diferencia, el más capaz de la historia de Nicaragua)–, proyecto abortado por la avaricie desatada por el terremoto, desembocando en el Somocismo de guerra del tiempo de conflicto.

Exceptuando los periodos de crisis espasmódicas como el asesinato del fundador del clan y la fase final del conflicto 78-79, el Somocismo, –y lo pueden atestiguar quienes lo vivieron–, fue un periodo de dictablanda más que de dictadura

El Sandinismo de la primera fase dictatorial (no ha habido otro tipo de fase, solo grados de crueldad represiva) se transformó de FSLN-castrista-mitómano, aspirante y copia burda de una Cuba en estado de descomposición, siempre totalitaria y opresiva a este engendro de sistema de cacicazgo tribal-familiar cleptócrata pre-colombino en que ha degenerado el FSLN de hoy. 

La primera fase dictatorial del FSLN camuflaba su naturaleza criminal con «principios revolucionarios» prefabricados a la carta y slogans demagógicos. Disfrazaba su incultura con una mezcolanza cacofónica incoherente de ideologías fracasadas.  Esta segunda fase del FSLN ni siquiera se tomó esa molestia. Se desenmascaró tal como es desde su fundación, en su esencia, como nihilistas, sedientos de poder y de sangre, supersticiosos, ignorantes, sádicos y amorales, así como saqueadores voraces del patrimonio nacional. Los primeros robaban bancos, estos se robaron el país…aliados con los banqueros. 

A quienes llegados a este punto comienzan a gritar escandalizados «esto es una apología al somocismo», les sugiero dejar de leerlo y dedicarse a otras cosas más confortables para ellos porque a continuación leerán algunas verdades demostradas y «comparaciones odiosas» que desafían el dogma social  y políticamente aceptado.

Aspecto por aspecto, las diferencias entre Somocismo y Sandinismo, entre dictablanda y dictadura son más marcadas que sus similitudes

Aspecto Social:

Durante el periodo Somocista se lanzaron las políticas sociales más progresistas de la historia del país incluyendo la fundación del INSS y una legislación laboral innovadora. Esas reformas perduraron en el tiempo y siguen, en espíritu, cuando no en la letra, vigentes. Se promulgaron más que se aplicaron, pero fue un avance significativo.

Las políticas sociales del FSLN tienen objetivos oportunistas y proselitistas. Su demagogia hace que sus aparentes beneficios (aun en el caso de la grotescamente manipulada alfabetización) fueran temporales, frágiles, insostenibles, incapaces de perdurar y desaparecen tan pronto  la urgencia política que las impulsó pierde prioridad.

Aspecto Económico:

El régimen somocista produjo el periodo más prolongado de estabilidad, prosperidad, crecimiento y desarrollo económico conocido a la fecha en Nicaragua. Esto no es una opinión, esta afirmación está sostenida por cifras verificables  y estadísticas que no mienten. Se dio el primer paso de la aun inacabada transición del agro a la industria y a los servicios así como el despegue de la integración centroamericana. Existía una administración pública razonablemente organizada y eficiente, así como entes autónomos funcionales. Se planificaron y ejecutaron proyectos racionales y adecuados a la realidad nacional.  Se exploraron nuevos campos como la hidroelectricidad y la geotermia. Había corrupción y favoritismo en algunos círculos de alto nivel pero había un buen grado de supervigilancia y rendición de cuentas en el aparato estatal. Se crearon instituciones profesionales como el INFONAC, el INCEI y se profesionalizó el BCN con departamentos que eran think tanks de primera clase donde trabajaron economistas extranjeros  de gran nivel  quienes admiraron su organización y competencia.

Hasta la deliberadamente  limitada reforma agraria del somocismo fue ejecutada adecuadamente por un eficaz Instituto Agrario Nacional IAN, apoyado por un Banco Nacional útil, con proyectos pilotos de alto rendimiento como los implementados en cooperación con Israel.  La mala distribución de la riqueza fue el principal defecto de la economía somocista 

En este periodo fue cuando se sentaron las bases de la acumulación de capital de la mayor parte de los oligarcas de hoy. En este periodo se hicieron millonarios.

El sandinismo tiene la oprobiosa «distinción» de haber destruido dos veces en cuarenta años la economía nacional desempeñando al país a la miseria más abyecta, a una deuda externa esclavizante  y al atraso inatrapable en relación a otras economías de la región que en otros tiempos iban por detrás.  Sin formación alguna, dogmáticos, completamente ignorantes del funcionamiento de la economía, soberbios y delirantes, el colapso de cualquier economía sandinista era un desastre anunciado.

Incapaces de formular políticas y proyectos concretos, se limitaron a copiar con igual torpeza que fanatismo recetas fallidas cubanas y guías esotéricas del CAME que ni siquiera entendían. 

Al politizarlos, destruyeron los entes estatales e instituciones eficaces pre-existentes. En admisión de incompetencia y falta de iniciativa total, plagiaron y presentaron como suyos proyectos elaborados por instituciones serias del somocismo como el INFONAC los cuales nunca lograron ejecutar. No hay imaginación ni creatividad ni visión en un régimen FSLN sin talento ni libertad. Todo lo que tocan lo pudren. Todo lo que ofrecen es falso. Pantallas de humo falaces como los ingenios azucareros gigantes, la generación de energía, las refinerías, el canal, el satélite, el puerto de aguas profundas y cuanto fraude se les ocurra por venir se  esfuman una tras otra. 

Sin embargo, no hay precedente tan  desastroso –(ni siquiera el desguace del INSS) –comparable a la destrucción del agro nacional por el escatológicamente inepto MIDINRA. El costo de la apocalíptica reforma agraria sandinista, mal concebida y peor puesta en caótica práctica, fue tan alto que hasta provocó el fin de su primer periodo ya que el origen de la guerra civil campesina de los 80s fue la reacción a la opresión sandinista en el campo. El verdadero progenitor de la contra no fue la GN ni los EEUU sino el irresponsable e incapaz tiranuelo narcisista  «comandante» Wheelock 

La gran «genialidad» del FSLN para reactivar la economía en su segunda fase fue la inmoral colusión con la oligarquía semi feudal, anti-patriótica, indigna, venal y sin escrúpulos que se unió alegremente a la dictadura asesina para eliminar la institucionalidad, entronizar la tiranía y saquear en complicidad  e indiscriminadamente a Nicaragua con su criminal Modelo COSEP. La oligarquía pasó de enemiga ideológica de clase a socios depredadores.

Si la oligarquía apátrida se hizo millonaria bajo el somocismo, bajo el sandinismo se hizo billonaria

Aspecto Político -Judicial:

En la Era somocista el margen de libertad personal era prácticamente ilimitado excepción hecha de individuos opuestos abiertamente al régimen sobre todo armados. Aun los empresarios opositores gozaban de la habilidad de hacer negocios sin obstáculos. Banqueros, industriales, comerciantes dueños de supermercados, cafetaleros, terratenientes y ganaderos (aun miembros del Grupo de los Doce) no vieron sus negocios afectados ni confiscados.  

Se puede alegar que en el estado de derecho somocista se respetaban más las formas que el fondo, pero sí, existía en un grado inimaginable en la tiranía que lo reemplazó. El somocismo estableció un estado de derecho de corte liberal clásico que por lo general respetaba. 

La Corte Suprema tenía una autonomía real y estaba compuesta de miembros respetados de la sociedad de gran competencia y no todos comprometidos con el régimen. Las cortes emitían sentencias ajustadas a derecho que ocasionalmente iban contra los intereses de miembros del régimen, ratificadas en cortes superiores sin represalias contra los jueces. Había por supuesto de todo, incluyendo las compras de jueces, tradición que continúa, exacerbada al  paroxismo hoy, pero, la posibilidad de obtener justicia en un proceso no político era muy factible y hasta común.

El habeas corpus se aplicaba, incluso en casos políticos.  El régimen tuvo en prisión y a su merced a la casi totalidad de los máximos cabecillas sandinistas, luego «comandantes de la revolución» quienes, de ser el régimen tan sanguinario como ellos mismos lo han sido, jamás hubieran sobrevivido. Guerrilleros sandinistas capturados con las manos en la masa pero con insuficiente evidencia fueron liberados por cortes inferiores somocistas.

Así como hubo capitalistas opositores, también hubo notables abogados y bufetes opositores que litigaban y ganaban casos sonados frente a contrapartes somocistas. Inaudito e imposible hoy. 

Con el sandinismo ni existe ni es concebible un espacio de libertad personal. No son guiados por ningún código penal o civil civilizado porque para ellos, » la revolución, SU revolución, es fuente de derecho “. Ese pecado original de subordinar la justicia a sus elucubraciones políticas niega toda posibilidad de estado de derecho.  Ni los más incondicionales súbditos están exentos del temor de vigilar sus espaldas, ni de cuidar lo que dicen, cómo y a quién. Ni los empresarios cómplices están en completa libertad para nada que no sea despilfarrar y exhibir el dinero mal habido en sus guaridas privadas o en sus cada vez más prolongadas estadías fuera del país, lo que les da una sensación falsa de seguridad. Se engañan. Lo que hacen es empacharse de confites en el infierno.

No hay libertad, ni seguridad ni recursos legales ni garantía de integridad física  para la vida de nadie. Ya nadie está seguro. NADIE. La indefensión es total.

El sistema judicial está corrupto hasta la médula de arriba a abajo y sus sentencias son recompensas para sus lacayos y colaboradores o castigo para enemigos y sospechosos. El sistema judicial es un arma letal del sandinismo

La demencia homicida de la tiranía sandinista es tal que la vida del más valioso de sus ciudadanos depende del capricho asesino del más bajo de sus esbirros y sicarios, escoria disfrazados de «policías» en la más completa e impunidad.

Es inconcebible hacer negocios honestamente. O se está con la tiranía como están los cómplices oligarcas y los favoritos del Consejo Superior de la Empresa Privada, COSEP, o se vive en la precariedad de estar sujetos a toda clase de impedimentos burocráticos, extorsión fiscal  o capricho arbitrario de ministerios e instituciones como la aduana usados como instrumentos represivos.

El sandinismo modificó las 3 P de Tacho I en, “Plata para nosotros y cómplices, Palo para el pueblo y Plomo para el que levante cabeza “.

Conversando con alguien quien fue una figura comprometida por idealismo con el primer periodo sandinista me decía que él, durante sus años de clandestinidad y durante la insurrección, tenía clarísimo que Somoza era el enemigo y que había que salir de él por el bien del país pero que nunca sintió por él,  el odio visceral, oscuro y profundo que le inspira la actual pareja de monstruos porque estos no solo representan el mal absoluto sino también porque traicionaron y se burlaron de todos aquellos que se sacrificaron. Sacrificados por un ideal utópico, una quimera que nunca existió. 

Hasta los excesos de ambos sistemas no tienen comparación. La histórica   » Masacre de los estudiantes » en León donde el somocismo mato a 4 personas no puede compararse al genocidio y crueldad que ha demostrado el sandinismo ni sus asesinatos indiscriminados de cientos de estudiantes, ni su genocidio de  miles de campesinos.

Incluso en aspectos que se pueden considerar  » frívolos  » el contraste es total. Cuando el Bóer (propiedad de un comerciante textilero judío) jugaba contra el 5 Estrellas (propiedad de Somoza) en el estadio nacional, no era una simple rivalidad deportiva, el Bóer encarnaba el sentimiento popular, el 5 Estrellas, la arrogancia del poder. Cuando miles rugían el   «Viva el Bóer » en las gradas, el eco que resonaba era el de un  «Muera Somoza «. Somoza lo sabía.   La tradición “boerista” es otra cosa que el sandinismo corrompió y destruyó. Hoy el mítico Bóer es propiedad nada menos que de uno de los más corruptos  «comandantes » sandinistas. Es como imaginar a Saddam Hussein propietario de los Yankees de New York o a Pablo Iglesias robándose el Real Madrid. 

Podríamos continuar examinando contrastes casi al infinito (libertad de prensa, comunicaciones, militar y un largo etcétera) y escuchando objeciones y excepciones por y en contra de ambas satrapías pero para fines de este artículo hemos cubierto las más reveladoras y pertinentes.

Ante todo lo anterior, concluimos que no, no estamos «igual que en» o «como en» el Somocismo  . Estamos peor, mucho peor bajo una tiranía putrefacta, fuera de toda comparación con cualquier otra no solo de Nicaragua sino de la América continental. Este engendro patológico esquizofrénico y sanguinario es de otra dimensión, de una dimensión de salvajismo, superstición, oscurantismo e irracionalidad sub-sahariana. Si bien ambos terminaron siendo estructuras  familiares, el sandinismo está inspirado más en el esquema libio de Gaddafi & hijos o el de la dinastía Kim norcoreana.

A fin de cuentas, tal vez para simpleza de comprensión, podemos resumir toda la argumentación precedente a esto, al enfoque básico de los dos sistemas.

El Somocismo entendió con un realismo calculado  que mientras más gente mantuvieran satisfecha, o al menos conforme, menos gente habría que  reprimir. 

El Sandinismo, en su endiosamiento totalitario, siempre indiferente al bienestar de la población (excepto por su círculo interno mientras le fuera útil) tiene un  enfoque contrario, mientras más miserables, más dependientes y a más descontentos, mayor represión

Así nos va. Hasta que le pongamos fin. Nosotros, los verdaderos demócratas libertarios  que aspiramos un futuro mejor y una patria libre para vivir en ella sin tener que morir por ella. Nosotros solos, porque nadie nos va a ayudar, menos aún la falsa y corrupta oposición oportunista ni la oligarquía criminal cómplice de la tiranía.

9 comentarios en «LAS COMPARACIONES ODIOSAS»

  1. Lamentablemente, estoy 99% de acuerdo con el contenido del artículo
    Disiento en lo de dictadura y “dictablanda”, aunque es cierto que lo masivo de lis abusos por parte de la última, no tenga precedentes Y siendo que así estamos y esos somos, el reto es encontrar las repuestas al Qué hacer, partiendo de asumir honestamente, las cuotas de responsabilidad que atañen, a cada persona, grupo o sector, de quienes conformamos la actual sociedad nicaragüense Mientras ello no suceda, seguiremos persiguiendo nuestras propias colas, pensando son las ajenas
    Sandinistas disidentes, que ingenuamente pretenden que la sociedad en su conjunto acepte el inicio de la dictadura a partir de 2007, son en mi opinión, quienes deberían encabezar la búsqueda de la repuesta a ese quehacer, Iniciando con la introspección personal de sus actuaciones y acumulados Pero igual, críticxs semi o anti sandinistas de siempre o de etapas, tenemos que hacerlo, respondiéndonos al porqué del acomodo, frente a lo que estuvo bastante claro desde sus comienzos

    • Excelente y acertado analisis, esta gente vino a robar, torturar y asesinar, no les interesa ni el pueblo ni Nicaragua, con la venia del gran capital, que es su còmplice asaltaron el poder y estan acabando con el paìs… Dios salve a Nicaragua!!

  2. Hubo señales inequívocas que la famosa
    “vanguardia” comenzó su traición desde temprana edad. Aún no me explico, como la burguesía y el llamado gran capital no dio un golpe de timón a raíz de la famosa desmonetización y luego la llamada “Operación Bertha” que hundió a la población en general en pobreza y temor. El plan de Reforma Agraria y la creación de las Cooperativas Agrícolas Sandinistas, generaron destruccion de la producción y saqueó de los hatos ganaderos; a la par de una desmembración de toda la maquinaria e industrias agrícolas que fueron vendidas como chatarra. Hay cienes de ejemplos de la destruccion social, política y económica de Nicaragua por el FSLN.

  3. Excelente artículo de investigación y de análisis comparativo. Tal como ha evolucionado la narco-dictadura ORMUR podemos decir que la dictadura somocista, fue blanda. Aquí no se tocó lo del narco tráfico y el terrorismo que promueve la dictadura ORMUR.

  4. Gran artículo, es lamentable la burla que se hizo al pueblo cuando todos creíamos que la nueva vida en la revolución sería parecida al paraíso, miles de muertos ofrendando sus vidas por un bienestar común hoy traicionados por un grupo mal llamado revolucionarios que su único objetivo era convertirse en la nueva clase millonaria que nos ha llevado a la miseria e ignorancia.

  5. estoy de acuerdo con usted en sus apreciaciones, pero desgraciadamente cerramos los ojos miles de Nicaragua, nos dejamos cegar por los muchachos sus promesas de libertad y progreso para el país, pero fueron formados en cuba, entrenados en cuba protegidos y armados en cuba, que esperábamos nos agarraron como decía el general de Somoza II «en cluquillas y los calzones abajo». pero la avaricia de los gobiernos de los liberales, la exclusión de las grandes masas populares fue el germen que permitió el regreso al poder de ortega que hoy el 80% de la población lamentamos

  6. Excelente artículo real objetivo Basta de comparaciónes Son estos análisis datos cifras los que revelan la verdad de cada etapa de la historia SANDINISMO DANIELISTAS nunca mas

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