“Lloré el 30 de mayo por la masacre de la marcha de todas las madres. Nunca esperé ser una de ellas”


“Entre el ruido de las armas, las leyes no se pueden escuchar”, 

Cicerón

Por Carmen Herrera Vallejos

Foto por Bismark Picado. El Nuevo Diario.

El calvario para Susana López por el asesinato de su hijo Gerald Vásquez, apenas comenzaba con su muerte. Desempleo, hostigamiento, asedio, profundización de su pobreza, de sus males de salud y la desesperanza de no encontrar justicia por el deceso de su hijo, es el pan nuestro de cada uno de sus días desde hace casi dos años.  

Susana se ha destacado por ser uno de los rostros más visibles en su lucha por que se haga justicia para las madres aglutinadas en la Asociación de Madres de Abril, AMA, por el asesinato de sus hijos por el gobierno sandinista. 

Vásquez era estudiante de tercer año de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN y fue asesinado el 14 de julio de 2018 en el ataque de 12 horas que realizó la policía Nacional con antimotines a la iglesia católica Divina Misericordia de Managua, donde se habían recluido los más de 100 estudiantes atrincherados en esa universidad estatal pidiendo justicia por los muertos de abril, por la autonomía universitaria y por la libertad de Nicaragua.

Como un homenaje en su día, este 30 de mayo, y para evitar el olvido a estas madres que a diario esperan se abra una puerta para encontrar justicia ´para sus hijos catalogados como delincuentes por el gobierno y no como estudiantes que luchaban cívicamente por sus derechos, le pedimos a Susana nos contará su historia y qué está pasando con las madres de abril.

Durante más de una hora, Susana contó su día a día en la lucha que le ha costado ser estigmatizada por los informantes de su barrio, despedida de sus empleos como cuidadora de ancianos, padre y madre para sus cuatro hijos restantes. 

Gatonegroni: Antes de todo, gracias Susana por atender nuestra solicitud de contarnos cómo es tu día a día en la búsqueda de justicia por el asesinato de Gerald. ¿Cómo se involucra Gerald a la lucha de abril?

Soy Susana López la mamá de Gerald Vázquez López. Él tenía 20 años cumplidos, llevaba tercer año de la universidad, estudiaba técnico superior en la UNAN Managua. Estaba por culminar su carrera porque él lo que quería y anhelaba era ser un buen ingeniero para Nicaragua.

Lamentablemente el siete de mayo de 2018 él iba para la universidad, me pidió permiso porque a mí antes, en el 2017, me dio un derrame, se me paralizó la mitad del cuerpo, y desde entonces padecía de constantes crisis nerviosa. Y lo que estaba pasando me tenía muy preocupada.

Para entonces, Gerald, mis hijas y yo estábamos introduciéndonos en la venta de refrescos porque él me dijo que me iba a apoyar hasta donde el pudiera y que lo apoyara yo en el segundo semestre, ese fue el trato de nosotros.

Pero, ese día, él iba para clases cuando se tomaron la universidad los estudiantes por una lucha universitaria, porque ellos ya estaban cansados de tantas cosas que veían por parte de la Unión de Estudiantes de Nicaragua, UNEN, afín al partido de gobierno. 

Lamentablemente la UNAN ya no era autónoma, estaba militarizada de parte del gobierno y los chavalos ya estaban cansados de la corrupción de la UNEN y toman la decisión de tomarse la universidad para luchar por la autonomía universitaria, es lo único que anhelaban ellos: una libertad para Nicaragua y para la universidad. Gerald forma parte de estos estudiantes que se toman el recinto.

El 26 de mayo, mi hijo cumplió 20 años y llegó a la casa, donde reímos, y lloramos con él, nos contaba cómo los pasaban “rafagueando” (disparándoles), lo que él vivía día a día con todos los muchachos universitarios, pero hubo un momento en que comenzaron a rodear la casa, solo faltó que nos atacaran, pero no llegaron a tanto, solo tomaban fotos y entonces mi hijo al día siguiente se fue.

Como amanecí enferma, me fui al hospital y al regresar, él había dejado limpia la casa y hecho todas las cosas y me dice mi hija: mamá, tenemos una mala noticia, Gerald se fue. Para mí, era inconcebible lo que estaba pasando que él se haya venido a la casa y se haya regresado a la universidad, pero él dijo a sus hermanas que en la universidad se sentía acuerpado, que sentía más libertad y lo que quería era una Nicaragua más libre, un futuro mejor para él y para sus hermanas y para los niños porque él era el mayor de mis hijos.

Gatonegroni. La muerte de Gerald fue una de las más divulgadas e impactantes porque no pudieron salvarle la vida producto de la herida de bala en la cabeza que recibió de los antimotines del gobierno. ¿Cómo te diste cuenta de su deceso?

El 14 de julio yo estaba en la casa, eran las seis y media de la mañana cuando me llama mi papá avisándome que a él lo habían asesinado, que mirara las noticias, pero una como madre nunca espera un golpe tan fuerte como lo que nos ha pasado a todas, lo que hemos vivido a partir del 18 de abril.

Fue duro ir a reconocer a mi hijo, verlo con aquel disparo en su cabeza, ver que decían que nuestros hijos eran unos delincuentes, escuchar cómo los trataban de terroristas. Ellos no tenían armas, solo morteros, piedras, chibolas. Mi hijo no era un delincuente, no era un terrorista, mi hijo era un bailarín de folklor, desde la edad de cinco años ya era profesor en el Galerón de la Danza donde la misma alcaldía les patrocinaba los bailes al profesor Bayardo Ortiz.

Mi hijo era un apoyo para mis hijas, para mí, nos cambió radicalmente la vida porque es duro ver cómo les arrebataron la vida a estos jóvenes de la noche a la mañana, muchachos con mucho futuro por delante, con muchos anhelos.

Gatonegroni. ¿Cómo cambió tu vida y la de tu familia, le muerte de tu hijo Gerald?

Después que asesinaron a Gerald para nosotros se nos cerraron las puertas totalmente, en mi trabajo me dijeron que ya no necesitaban de mi servicio para no exponer a la persona que a quien yo cuidaba, ya llevó casi dos años consecutivos metiendo papeles y me han cerrado las puertas. El papá de Gerald va a cumplir dos años de estar en el exilio.

Tuvimos que salir de nuestra casa con una mano delante y la otra atrás, así nos sacó el gobierno, nosotros no pudimos volver a nuestra casa por la seguridad de mis otros hijos porque el gobierno, después que asesinaron a Gerald, querían que yo, la mama de Gerald, cambiara mi testimonio y yo les dije que en ningún momento iba a cambiar mi testimonio porque mi hijo no era un delincuente, mi hijo no era un terrorista, mi hijo era una persona universitaria.

Tengo pruebas de que mi hijo estaba en tercer año del técnico superior de la  UNAN, pruebas que lamentablemente la universidad no me las va a dar, pero yo las tengo y voy a seguir demostrando que mi hijo era un universitario. 

Mis hijas, ya adolescentes, y yo siempre caminamos con miedo porque nos toman fotos, estamos en la mira de ellos.

Después quisieron que yo fuera parte de la Comisión de la Verdad, creada por el gobierno y yo le dije a la persona que me dijo eso que cuando Daniel Ortega reconozca que aquí cometió crímenes de des humanidad yo voy a ser parte de la comisión con mucho gusto, pero mientras no.

Le contesté eso porque después que él acribilló totalmente la Divina Misericordia, en una conferencia dijo que no había mandado a asesinar a nadie en ninguna iglesia, cuando hay pruebas y la única arma que tenían los chavalos en ese momento eran sus celulares para demostrar lo que estaba pasando durante las 12 horas de ataque a la iglesia.

Dios es tan grande que solo dos personas asesinaron ahí y unos cuantos heridos, pero Ortega no lo quiere reconocer. Como madre no voy a dejar mi lucha porque yo le voy a seguir exigiendo al Estado que responda por el crimen de mi hijo y por lo de los demás jóvenes asesinados.

Gatonegroni. Susana, es uno de los rostros más destacados de la lucha por la justicia que piden la madres de abril, ¿qué significa para vos y el resto de madres continuar la lucha de sus hijos?

Más de 100 madres nos hemos organizado en AMA, donde como asociación nos juntamos para dignificar la memoria de nuestros hijos asesinados y decirle al Estado que nosotras vamos a seguir pidiendo justicia. Somos las voces vivas de nuestros hijos que ellos asesinaron vilmente.

Yo lloraba por todas las madres, yo lloraba el 30 de mayo del 2018 por la masacre de ese día de la marcha de todas las madres y nunca esperé ser una de ellas.

El Estado no ha dado respuesta después de dos años de represión por todos los crímenes que cometió, crímenes que fueron catalogados por los organismos internacionales como de lesa humanidad.

Desde el 2018 hasta la fecha el cambio de vida en Nicaragua ha sido radical, porque en el país lo que predomina es el miedo, porque el gobierno sigue reprimiendo, sigue asechando a las familias, siguen encarcelando a los muchachos universitarios, no hay libertad de expresión, donde lamentablemente, como he dicho, no hemos tenido respuesta del Estado, pero, las madres vamos a seguir exigiendo justicia, reparación y no repetición.

Gatonegroni. La gran mayoría de jóvenes asesinados provienen de familias de escasos recursos, ¿cómo hacen para sobrevivir y luchar porque se haga justicia por la muerte de sus hijos? 

La mayoría sobrevivimos por el apoyo de familiares y amigos que se unen a nuestra causa, porque además muchas estamos enfermas. En mi caso tengo artritis degenerativa crónica y no tengo trabajo por el estigma de ser perseguida por mi lucha. Después que asesinaron a Gerald me han dado dolores en la cabeza y me salió, en una tomografía, que tenía una parte del cerebro inflamada, eso en mi caso.

Una de las madres está perdiendo la vista porque padece de diabetes y esa situación se le ha agudizado por los nervios, ya que la llegaban a hostigar los sandinistas del barrio, ella es de Rivas.

Después que presentamos el museo de la represión y muerte de nuestros hijos en la Universidad Centroamericana, UCA, a muchas nos empezaron a hostigar. Al papá de Richard, a la mamá de Tony Merlo, a otras familias.

Gatonegroni. Susana, tu rostro se hizo viral porque en plena represión encabezaste el entierro de tu hijo Gerald y gritabas consignas reivindicando que eran estudiantes y no delincuentes, los jóvenes asesinados. Presenciamos tu fuerza en medio del dolor…

En mi caso esta lucha no solo es un compromiso con Gerald, también lo es con las otras madres. Cuando nosotras estamos juntas, ellas me dicen:  para mí usted es mi fortaleza y yo les digo que todas somos iguales y tenemos fortaleza, pero ellas me dicen, “pero es que usted nos hace sentir que vale la pena luchar”.

Cuando comenzamos a hacer el museo a mí me toco ir a los departamentos porque había madres que querían conocerme personalmente y fue duro escuchar testimonios tan terribles y ver cómo cada una de nosotras sufrimos de una u otra manera.

Levantar el museo para nosotros fue lo mejor que hemos hecho porque le estamos diciendo al pueblo de Nicaragua: esta es nuestra verdad, estos son nuestros hijos, esas son las personas que asesinó el Estado. Esa experiencia fue para nosotras un espacio de encuentro en el que llorábamos, reíamos y compartíamos con todas las personas que nos dieron acompañamiento en el museo.

En medio de tanto dolor, hemos ganado una gran familia, en la que todas y cada una de nosotras nos hemos familiarizado y nos hemos apoyado como nicaragüenses. Se han abierto las puertas para las madres de los asesinados y hemos podido denunciar internacionalmente que aquí se cometieron crímenes de lesa humanidad. 

Vamos a seguir exigiendo justicia como madres, yo les digo a las madres que muy pronto vamos a tener justicia primero la de Dios. Nuestras lágrimas serán recompensadas y esa fortaleza que hemos mantenido las madres para exigir esa justica para nuestros muertos, llegará.